Jornadas de educación en contextos de vulnerabilidad social

Durante los días 4 y 5 de julio tuvimos un encuentro los educadores de diversos contextos de vulnerabilidad social. En ese marco, nos preguntamos varios colegas qué significa enseñar, qué implicancias tienen los neologismos que surgen de estos estudiantes que llegaron a la cárcel o a tratamientos de adicciones muchas veces porque nadie nunca antes les había reconocido sus derechos. Como siempre, la ley los reconoce y los coloca en un lugar de visibilidad cuando delinquen, no antes, no cuando están apenas sobreviviendo.

Se abren muchas preguntas cuando enunciamos que hacemos pedagogías disruptivas en los centros educativos de las Casas Terapéuticas, donde el acceso a Internet es limitado, controlado, acompañado y las disrupciones no suceden justamente en el marco de la novedad tecnológica y en el uso de las herramientas que ofrece sino que los docentes usamos otros materiales, otras propuestas pedagógicas que rompen los paradigmas del colegio tradicional simplemente porque cada uno de nosotros reconoce que está trabajando mayoritariamente con personas que ya han sido expulsados del sistema educativo formal y venimos a representar de nuevo a esa institución que no los reconoció, que no los pudo sostener, ni supo cómo entenderlos y terminó dejándolos afuera (de la escuela, del sistema de redes que debería tener toda una comunidad.)

En estos contextos, la disrupción pedagógica consiste en realizar de la manera en que cada grupo de docentes encuentre posible uno de los lemas de estas jornadas: nuestros estudiantes tienen que dejar de ser hablados y tomar la palabra. La disrupción está en este cambio fundamental y en crear mecanismos para que todo lo que se diga en esos contextos sea conocido, re-conocido.

Otro punto fundamental de esta disrupción en enseñanza en contextos de encierro (una modalidad que no solo habla de la vulnerabilidad social sino de vulnerabilidad frente a un sistema punitivo de rejas y torturas y disgregación familiar) es la posición que toma la escuela (institución que debería enseñar en derechos y en libertad) dentro de la cárcel como institución punitiva. Qué rol, qué posicionamiento además, toma cada docente frente a esto, ¿se es funcional a los sistemas de encierro, se los legitima o se trabaja contra uno mismo al sostener que es posible otro tipo de justicia restaurativa y que podemos pensar y caminar hacia un abolicionismo penal? Pudimos intercambiar mucho más que opiniones entre varios docentes que sentimos la disrupción de esta manera.

Estas Primeras Jornadas son el resultado del trabajo realizado por el equipo que lleva a cabo el proyecto de intervención social e investigación “Hacemos hablaturas: de ser hablados a tomar la palabra” en el marco del Programa de Reconocimiento Institucional de Investigaciones no acreditadas (PRI, FFyL – UBA).

Gracias por invitarnos a participar y por el trabajo que es diario, constante y transformador.

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